Najwa “Nash”
La pasión de Najwa por la cocina nació mucho antes de imaginar que algún día estaría al frente de un restaurante. Desde pequeña encontró en los fogones un lugar donde sentirse en casa. Su abuela Hada, una de sus mayores inspiraciones, le enseñó con paciencia los secretos de la cocina tradicional, transmitiéndole mucho más que recetas: el respeto por los ingredientes, el valor de compartir y el amor por las raíces.
Su madre, Fátima, continuó ese legado familiar, acompañándola en un aprendizaje que ha pasado de generación en generación. Mientras estudiaba Enfermería, la cocina seguía ocupando un lugar especial en su vida. Con el tiempo comprendió que algunas pasiones no se eligen: simplemente forman parte de uno mismo.
Pablo
La historia de Pablo siguió un camino diferente. Aunque creció muy cerca del mundo de la gastronomía, nunca imaginó que acabaría dedicando su vida a ella. Su tío José Manuel (Loma) fue uno de los pioneros en introducir la cocina asiática de fusión en la Costa del Sol, formando parte de proyectos tan emblemáticos como Asako, pero durante años Pablo dirigió su atención hacia otro rumbo.
Comenzó sus estudios en Ciencias Ambientales y Forestales, atraído por la naturaleza y el medio ambiente. Sin embargo, la vida tenía otros planes. Poco a poco empezó a adentrarse en el mundo de la hostelería, inicialmente desde puestos alejados de los fogones, descubriendo una profesión que despertaba en él una curiosidad cada vez mayor.
Lo que comenzó como una experiencia laboral terminó convirtiéndose en una auténtica vocación. Con esfuerzo, disciplina y una constante inquietud por aprender, fue creciendo dentro del sector hasta especializarse en cocina japonesa, desarrollándose como sushi man y chef. Años de formación, trabajo y dedicación le permitieron encontrar su lugar en la gastronomía, un camino que, sin saberlo, había estado mucho más cerca de él desde el principio de lo que jamás imaginó.